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jueves, 4 de agosto de 2011

Alfonsín y el Bar

Yo era un empresario mediocre, que en lugar de esmerarse por ofrecer un buen producto que tuviera aceptación en el mercado, mejoraba mi calidad de vida exclusivamente reduciendo el salario de los trabajadores que estaban a mi servicio. Pero mi calidad de vida no mejoró. Me sentía un parásito despreciable y ninguno de mis supuestos placeres que compraba con mi dinero mal habido me satisfacía. Hasta que mandé todo a cagar y me fuí a meter al mar, para ser purificado por el océano. Me desperté en una playa tropical, donde 20 muchachas indígenas bailaban a mi alrededor, agitando sus cinturas y dirigiéndome todo tipo de plegarias y piropos. Y yo les vendí mi cinturón y unos espejitos que tenía en los bolsillos. A cambio de eso me ofrecieron todo su oro, su plata, su petroleo, su ganadería, su agricultura y su patrimonio cultural. Y yo los tomé, pero después me sentí un canalla y quise recapacitar adentrandome en el mar, para ser purificado por el océano. Y queriendo poner a prueba mi renacimiento espiritual, me enrolé en un monasterio, y adoré a un dios que había muerto y cuyo cadaver extendía su manto de putrefacción sobre los niños pobres y los viejos ricos. Y siendo rico y viejo yo, también me contaminé, hasta que quise cortar la infección, y al reaccionar, me fui derechito al mar, para ser purificado por el océano. Al volver entre la gente, me consideré capaz de transmitir profundos conocimientos sobre la moral, la verdad, el karma y el sentido de la vida, convirtiéndome en gurú. Hasta que me arrepentí de todas mis enseñanzas y dejando ese lugar, partí avergonzado al mar, para ser purificado por el océano. Pero el océano ya no me quiso purificar. Y en vez de eso me enchastró, me infectó, me cagó, me impregnó de podredumbre. Hasta que logré zafar y me pude ir a bañar al jacuzzi de mi hogar. Y después me fui a buscar, no una aguja en un pajar sino algún rico manjar, un lugar donde morfar. Y metiendome en un bar, me pedí sin titubear una pizza familiar, para ser purificado por el orégano.

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