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sábado, 3 de septiembre de 2011

El Cuervo


Una medianoche calma
mientras daba vueltas mi alma
por las páginas de un libro
buscando un poco de paz
y ya casi entredormido
percibí un débil sonido
como si con suavidad
sin querer golpear de más
para no hacer ningún ruido
alguien preguntara ¿estás?
sin querer golpear de más.

En el frío que acuciaba
una brasa agonizaba
perdiéndose en la negrura
de aquella leña incapaz
tanto como mi lectura
de hacer algo menos dura
la vida sin Maria Paz
que si descansaba en paz
no me dejaba sosiego
el no poder verla luego
ni después ni nunca más.

Pero la inquietud incierta
por el ruido de la puerta
me asustaba lo que fuera
que estuviera allí detrás
era alguien o no era
el crujir de la madera
me crispaba el corazón
pero busque en la razón
una explicación cualquiera
solo es el viento quizás
no debe haber nada más.

Pero el ruido persistía
aunque yo solo lo oía
porque en eso me quebraba
sin pensar en nada más
entonces fui a abrir la puerta
pero cuando estuvo abierta
no me dijo mucho más
que cuando un minuto atrás
no me dejaba ver nada
porque la noche cerrada
era sombra y nada más.

Imposibles pensamientos
en un estremecimiento
tuve ahora no los cuento
aunque fuera más locuaz
en la fiebre del momento
porque dije María Paz
y en el silencio voraz
de la noche no hubo más
que un eco que repitiera
como si lo digiriera
ese nombre una vez más.

Tranquilo y desencantado
daba ya por terminado
el asunto cuando empieza
aquel ruido una vez más
enturbiando la tristeza
en la quietud de mi pieza
la impaciencia me hace audaz
sin esperar nada más
abro entera la ventana
y levanto la persiana
sin saber lo que hay atrás.

Y un extracto de negrura
de la inmensa noche oscura
recortado en la figura
de un gran pájaro rapaz
se metió como perico
por su casa alzando el pico
en ademada altivez
y se encaramo en los pies
de la cama calladito
y en esa actitud sin más
se mantuvo ahí nomás.

Como frente a un mal chiste
si yo me veía triste
se habrá cambiado mi cara
por una mueca mordaz
ante aparición tan rara
y sin buscar que contestara
dije por decir nomás
Hola ¿cómo te llamás?
y me quede de una pieza
cuando el cuervo con fiereza
me contesto nunca más.

No quede tan sorprendido
por la falta de sentido
que le di a esa respuesta
porque no esperaba más
de figura tan grotesca
pero su expresión vivaz
me impresiono mucho más
aunque me dije quizás
el cuervo aprendió el sonido
de algún amo arrepentido
que lo repitió de más.

Mirando a mi visitante
que hacia menos de un instante
no estaba plantando andante
ni gris su oscura faz
me dije probablemente
al igual que tanta gente
tiempo menos tiempo más
algún día te me iras
y el cuervo confiadamente
después de un pequeño impass
fuerte dijo nunca más.

Yo pensé que extraño tino
tiene este cuervo adivino
para emitir su graznido
en el momento en que más
quiero yo ser asistido
si el perder un ser querido
puede acaso ser jamás
algo que te acerque más
a otro espíritu dolido
o su eco reducido
a la frase nunca más.

A la luz tan disipada
del candil que poco y nada
alumbraba la velada
lo que se veía más
era un ojo abrillantado
de ese cuervo empecinado
en clavar su vista en mí
me miraba y yo lo vi
pero me quede sentado
en el sillón que Maria Paz
no usaría nunca más.

Y como si yo en voz alta
hubiera acusado la falta
que Maria Paz me hacia
noche y día por demás
y de mi hubiera salido
el pensamiento dolido
enunciado más atrás
de que no estaría más
Maria Paz allí sentada
el cuervo con su tonada
dijo otra vez nunca más.

Apartando de la mente
ese asunto inconducente
cuando pude ser conciente
de que un milagro quizás
desde un mágico incensario
prendido por emisarios
de algún poder celestial
un aroma angelical
me apartaba del calvario
de pensar en Maria Paz
alguien dijo nunca más.

Era ese nefasto cuervo
y le pregunte si el verbo
que traía a su oral acervo
venia de Satanás
o si habría un armisticio
que suspendiera el suplicio
de no poder hacer más
que hablar de la que jamás
volvería y precavido
de que yo lo hubiera oído
dijo el cuervo nunca más.

Vil engendro endemoniado
exclame desesperado
ya que estas tan informado
a ver si me desasnas
de si el dios cuyo gobierno
desde el cielo hasta el infierno
sabe abarcar quiso acaso
retenerla en su parnaso
y al morir podré quizás
abrazarla una vez más
y el me dijo nunca más.

Es momento de que calles
y te vuelvas a las calles
o de donde hayas venido
pajarraco lenguaraz
le dije muy decidido
al librarme del sonido
de su maligna sentencia
con imperativa urgencia
ya me harte de tu presencia
ahora mismo te me vas
y el me dijo nunca más.

Y con la misma porfía
ahí se encuentra todavía
de su mirada de harpía
yo ya no me libro más
y su sombra que el candil
proyecta en mi cuchitril
es la manta que mi mano
trata de correr en vano
o el pantano duro y yerto
del que en sueños o despierto
ya no saldré nunca más.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta traducción libre al español/versión cantada del poema de Poe es la mejor que existe en español, con diferencia. Por momentos incluso supera la insuperable original en inglés. Preciosa.

Carlos S Giner dijo...

vista 2 desconocía este poema/traducción libre de Leo hermoso desafío que el uruguayo supera con olgura